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TERROR A LAS NOCHES EN BLANCO
Aunque escéptico, el insomne se mete en la cama con sus mejores intenciones. La ansiedad le invade al cabo de un rato y ensaya unas cuantas posturas a un ritmo cada vez más frenético. Ante la impotencia decide encender la luz, fumar o leer algo. Recobrada la calma vuelve a intentarlo, pero ahora con la intención de engañar al sueño. La táctica consiste en hacerle creer y autoconvencerse de que tanto le da dormir como permanecer despierto. Morfeo no entra al trapo y, sólo cuando el desvelado pierde la esperanza y se resigna de corazón a no dormirse, le envuelve en sus brumas. El
ciclo del sueño La noche de un adulto joven se compone de cuatro a seis ciclos de unos 90 minutos de duración. El acto de dormir se inicia con la fase No REM que, a través del sueño ligero o adormecimiento y el reparador sueño lento profundo, acapara un 75% del tiempo onírico. Después de aproximadamente ochenta minutos se entra en la fase REM, refugio favorito pero no exclusivo de los sueños. Problemas
noche y día Al menos un 10% de los adultos españoles padece este trastorno, más común entre las mujeres. Cambios de casa, un viaje al extranjero o los conflictos emocionales pueden dar lugar a un insomnio transitorio que si dura más de tres semanas se considerará persistente o crónico. Origen
y remedios Es preferible optar por remedios naturales basados en técnicas de relajación, baños e infusiones de hierbas y plantas, ayuda psicoterapeútica... Entre los hábitos a combatir: las siestas, las cenas copiosas y el consumo de té, café y alcohol antes de dormir. Practicar algún deporte, despertar cada mañana a la misma hora, mojarse los pies con un chorro de agua fría al acostarse o entregarse a una lectura ligera bajo las sábanas invitan a pasar al otro lado del espejo.
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