| TODO PARA TU BIENESTAR |
¿SUFRE ESTRÉS? El estrés se ha colado en la vida actual como un miembro más de la familia. Amenaza con echar la casa por la ventana si no se aprende a convivir con él y a no echarle la culpa de todos los males. D esde el final de milenio se asiste en butaca de patio al desconcertante despliegue de las llamadas enfermedades de la civilización. El protagonismo del estrés no tiene límite y sus costes laborales, sociales y personales tampoco. Su siniestra sombra se proyecta sobre el absentismo, el divorcio, las arcas de la Seguridad Social, el alcoholismo, la depresión, la caspa y caída del cabello, los problemas sexuales, la neurosis, el tabaquismo, el insomnio o la drogadicción. También se persona en el desarrollo del cáncer, el asma, la gastritis, la colitis, la migraña... Estrés
urbano Estar a la altura de las circunstancias y dar la talla en cada uno de los frentes se convierte en una empresa titánica. La presión psicológica de este "vivir al borde" se instala furtivamente en las ajetreadas cabezas de los "urbanitas" y, a partir de ese momento, se llama estrés a todo lo que agrede. El ruido, las prisas, la hiperactividad o el exceso de responsabilidades genera una tensión diaria a la que el organismo responde. La reacción más visible es la aceleración del ritmo cardiaco y la respiración, pero también se traduce en estados de irritabilidad, ansiedad, angustia existencial... A su vez, estos síntomas repercuten en la vida cotidiana y, reconvertidos en causas, precipitan a un círculo vicioso. Cambios
necesarios Relajación
natural Entre las hierbas, destacan el espliego, la melisa, la valeriana, la salvia, el romero y el ginseng. La jalea real, el polen y los suplementos vitamínicos aportan su granito de arena. El magnesio hace disminuir la excitación nerviosa y está presente en los frutos secos, el chocolate, las legumbres, los cereales con cáscara, etc.
|