TRISTEZA
: UN MAL DE NUESTRO TIEMPO
¿Estás bajo de ánimos, sin
ganas de nada, triste? Sí es así, no estás solo.
Todo el mundo se pone triste a veces. Sí, todo el mundo, todas
y cada una de las personas que conoces. Algunas personas se ponen tristes
sólo de vez en cuando, mientras que a otras les asalta la tristeza
más a menudo. Más de la mitad de los adolescentes atraviesan
un periodo de tristeza por lo menos una vez al mes y a bastantes niños
les ocurre lo mismo.
Cuando
uno está triste, puede tener la sensación de que ese sentimiento
va a durar siempre, pero generalmente la tristeza no dura mucho -unas
horas, o tal vez un día o dos. Hay un tipo de tristeza más
profunda e intensa que dura más y que se denomina depresión.
¿Qué
es la tristeza?
La tristeza es un sentimiento -una de las muchas emociones humanas normales,
o estados de ánimo que tenemos todos. La tristeza es la emoción
que sentimos cuando hemos perdido algo importante, cuando nos ha decepcionado
algo o cuando ha ocurrido alguna desgracia que nos afecta a nosotros
o a otra persona. Cuando nos sentimos solos, a menudo nos sentimos tristes.
Cuando
estás triste, es fácil que el mundo te parezca oscuro
e inhóspito, y que no haya nada que te haga ilusiónar.
Es posible que el dolor que sientes en tu interior no permita que aflore
tu buen humor habitual.
Cuando
estés triste, es posible que tengas ganas de llorar, y a veces
te resultará difícil contener las lágrimas. Pero
probablemente el hecho de llorar te ayudará a sentirte mejor.
A veces,
cuando uno está triste, sólo quiere que le dejen solo
durante un rato. O puede preferir que otra persona le consuele o se
limite a hacerle compañía mientras él se va reponiendo
de la tristeza. Hablar sobre lo que nos ha puesto tristes suele ayudar
a mitigar este sentimiento.
Cuando
la tristeza se empieza a alejar, es posible que tengas la sensación
de que te están quitando un gran peso de encima.
¿Por
qué es natural estar triste?
Estar triste de vez en cuando es algo completamente normal. Tal vez
no hayas logrado algo que deseabas con todas tus fuerzas. Tal vez echas
de menos a alguien. Tal vez alguien que te cae muy bien no quiere ser
tu amigo y eso te duele. O quizás padezcas una enfermedad o un
trastorno que te impide hacer cosas que te gustaría hacer, o
que te hace sentirte diferente de tus amigos. Hay muchos motivos por
los que una persona puede sentirse triste.
La mayoría
de las veces, la tristeza se debe a una pérdida o separación,
a un cambio difícil, a que hay algo que nos ha decepcionado o
a problemas de relación.
Pérdida
y separación
Se trata de la causa más habitual de tristeza. Es muy triste
perder a alguien o algo que teníamos en gran estima. Hay muchos
tipos de pérdidas. La muerte de un familiar, amigo o mascota
puede sumir a una persona en una tristeza que puede durarle semanas
o meses. El tipo de tristeza que uno experimenta a raíz de la
pérdida de un ser querido tiene un nombre concreto -duelo.
Otros
tipos de pérdidas o separaciones de personas que son importantes
en tu vida también te pueden provocar tristeza, por ejemplo,
que tus padres se divorcien. A veces, es muy difícil pensar con
claridad porque no te puedes quitar la pérdida de la cabeza.
Generalmente, la intensidad de la tristeza provocada por la pérdida
se atenúa con el paso del tiempo, aunque en las pérdidas
muy importantes es posible que siempre quede algo de tristeza.
Cambios
Los cambios que te obligan a alejarte de algo (o alguien) querido, como
trasladarte a otra cuidad o cambiar de colegio, lo que suele suponer
tener que separarte de viejos amigos, también pueden hacerte
sentir triste. La llegada un nuevo hermanito también puede provocarte
tristeza, a pesar de que todo el mundo piense que deberías estar
contento.
Decepciones
Las pequeñas y/o grandes decepciones, como perder un partido
que esperabas ganar, sacar mala nota en un examen o que no te inviten
a una fiesta también pueden ponerte triste. La tristeza es una
reacción natural ante ese tipo de cosas. La intensidad de esa
tristeza suele estar relacionada con la magnitud de la pérdida
o de la decepción.
Relaciones
Las relaciones suelen aportar alegría y diversión la mayor
parte del tiempo. Pero la tensión y los conflictos en las relaciones
importantes, o la ruptura de una relación también pueden
ser motivo de tristeza. Muchos niños se pelean con otros miembros
de su familia, especialmente con sus padres, mientras crecen y luchan
por ganar cada vez mayor independencia.
La gente
suele experimentar tristeza cuando tiene algún problema con sus
seres queridos, o cuando recibe muchas críticas y reprimendas.
Se puede discutir por motivos tan diversos como el dinero, la ropa,
el corte de pelo, los estudios o los amigos, y este tipo de discusiones
también pueden provocar tristeza. En tu centro de estudios, los
problemas que puedas tener con los profesores y el hecho de sacar malas
notas también pueden hacer que te sientas triste.
Más
cosas que pueden ponerte triste
Otros niños, se trate de amigos, desconocidos o conocidos que
no son amigos tuyos, pueden herir tu sentimientos y hacerte sentir triste
al propiciar enfrentamientos, meterse contigo, o presionarte para que
hagas "lo que hacen todos los del grupo", rehusar apoyarte
cuando necesitas apoyo, o no dejarte participar en las actividades grupales.
No sentirte comprendido por tu círculo familiar o de amistades
también puede hacerte sentir triste.
A veces,
la tristeza se mezcla con otros sentimientos. Cuando uno está
triste, también puede sentir enfado o culpa. Es posible que tienda
a buscar culpables, intentando echar las culpas de lo ocurrido a otras
personas o a sí mismo. Algunas veces, los niños creen
erróneamente que las cosas tristes, como la muerte, la enfermedad
de un ser querido o el divorcio de sus padres, son culpa suya -pero
están equivocados. Ellos no son los causantes de tales sucesos.
¿Cuándo
se convierte la tristeza en un problema?
Cuando la tristeza dura mucho tiempo, es demasiado intensa e impide
que una persona disfrute de las cosas buenas de la vida, se denomina
depresión.
He aquí
algunos de los síntomas de la depresión:
-sensación
de vacío e incapacidad para ilusionarse con nada
-sensación de desamparo y desesperación (ausencia de esperanzas)
-sentimiento de culpa y de desvaloración
-sensación de estar solo en el mundo y de que nadie te quiere
-estar irritable y enfadarse fácilmente (cualquier cosa te saca
de quicio)
-incapacidad para disfrutar de las cosas
-problemas de concentración en clase o a la hora de hacer los
deberes, y/o empezar a -sacar peores notas en el colegio
-problemas para concentrarse en la lectura o en lo que se ve por televisión
o no -acordarse de qué trataba lo que se ha leído o lo
que se ha visto por televisión
-falta de energía y sensación de estar siempre cansado
-dormir demasiado o demasiado poco
-no comer lo suficiente y perder peso o comer demasiado y ganar peso
-pensar en la muerte o en el suicidio
-.pasar menos tiempo con los amigos y más tiempo solo
-llorar mucho, a veces sin motivo aparente
-estar inquieto (dificultad para relajarse o estarse quieto)
-tener ciertas sensaciones corporales, como frecuentes dolores de estómago,
dolor de cabeza u opresión de pecho
Hay niños que están deprimidos y no lo saben. Frecuentemente,
son sus padres o profesores quienes identifican los cambios de comportamiento
incluidos en la lista que acabas de leer. La depresión se da
más en unas familias que en otras. Si un niño tiene un
padre depresivo, tendrá más probabilidades de deprimirse.
Cuando
un niño se deprime, generalmente la depresión aparece
tras un largo período de tristeza que fue desencadenado por alguno
de los siguientes sucesos: pérdida de un ser muy querido, como
un padre; problemas familiares de larga duración, incluyendo
la violencia doméstica, una enfermedad, un divorcio, el alcoholismo
o la drogadicción; malos tratos infantiles o desatención;
una violación; y enfermedades de larga duración, quemaduras
o accidentes. Pero a veces los niños se deprimen sin motivo aparente.
Pedir
ayuda
Todo el mundo, se trate de un niño, un adolescente o un adulto,
se puede deprimir. Es muy importante que una persona deprimida, independientemente
de la edad que tenga, pida ayuda. Si lo hace, tardará menos en
encontrarse mejor. A veces el tratamiento sólo implica hablar
con alguien que lo sabe todo sobre la depresión. A veces la medicación
puede ayudar a curar la depresión, y otras veces se necesitan
ambas cosas.
Si crees
que puedes estar deprimido o simplemente no hay forma de quitarte la
tristeza de encima, es importante que hables con un adulto sobre ello:
uno de tus padres, otro familiar, un médico, un profesor, el
psicólogo escolar, tu entrenador u otro adulto de confianza.
Esa persona podrá ayudarte a buscar un tratamiento adecuado.
Muchas poblaciones disponen de números de teléfono gratuitos,
a los que la gente puede llamar las 24 horas del día si tiene
problemas psicológicos o está pensando en el suicidio;
estos números se encuentran en el listín telefónico.
Recuerda que siempre habrá alguien que estará dispuesto
a escucharte cuando estés triste o deprimido -alguien que te
podrá ayudar.